La última obra que Mariano Picón-Salas preparó fue Suma
de Venezuela: una selección de sus ensayos ya publicados que
pudiera “dar a compatriotas y a forasteros una imagen sintética
y vivaz del país”. Poco antes de morir redactó (aa nales del año
1964”) el prólogo que la acompaña. En él expresó su rechazo a los
dogmatismos de cualquier signo ideológico. “Venturosamente
—decía— vivir es más problemático o más poético que lo que
pretenden ciertos simplicadores o empresarios de mitos que suelen ser también candidatos a verdugos.” A la vez explicó el carácter
de su selección con estas sencillas y signicativas palabras: “Hay
escritos que son testimonios no sólo de una Venezuela leída sino
también caminada o sentida como vivencia, conjuro y añoranza.
Es acaso la Venezuela que sufrí y que gocé con mis nervios y con
mis huesos.”
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